IntroducciónEn Bambuver estamos consientes y verdaderamente preocupados por que el medio ambiente se está deteriorando a gran prisa y tal parece que la gente se está acostumbrando a ello, no hace nada para evitarlo. La destrucción del planeta de la que el hombre es el principal culpable, nos está llevando a complicaciones sociales, económicas y políticas inimaginables como: el adelgazamiento de la capa de ozono; la desaparición de la vegetación por la evaporación de la humedad con la consecuente formación de desiertos; la propagación de enfermedades y la creciente escasez de alimentos. Tal vez aún no hemos percibido en toda su magnitud los graves efectos de la crisis ambiental, pero pronto se manifestará en forma catastrófica e irreversible. La tierra necesita con urgencia la atención y la acción nuestra, la de nuestros hijos y hasta la de los hijos de nuestros hijos para prevenir en lo posible que quedemos sumergidos en las áreas inhabitables del planeta. Un recurso a nuestro alcance para coadyuvar a la rápida reforestación lo constituye sin duda el bambú. Las múltiples cualidades de esta planta, de este pasto gigante, pueden ayudar a configurar la muralla idónea que detenga y rehabilite áreas dañadas, sustituya y preserve cultivos y bosques de lento crecimiento. Busquemos en el bambú el impacto positivo que abone la tierra de nuestros hijos. Empecemos por despertar en ellos y en nuestros coetáneos la conciencia de este enorme daño e invitémoslos a participar en un Programa de Desarrollo Integral del Bambú, que no solo señale números y estadísticas, sino que incorpore en su contenido la esperanza y la certidumbre de lograr un mejor mañana. La introducción y el cultivo del bambú en tierras mexicanas es de fácil realización, ya que desde el punto de vista agronómico contamos con suelos y climas propicios, de precipitación pluvial de 1,000 a 2,200 mm. cúbicos anuales, abundancia de nubes, ambiente caluroso y húmedo, temperatura entre 18° y 26° centígrados, suelos desde areno-arcillosos hasta arcillosos conformados por aluviones de ríos o nacimientos. El bambú crece bien en suelos drenados, pero también en terrenos cenagosos y húmedos. Pero además de las consideraciones técnicas, el empleo de las fibras del bambú ayudará a depender menos de los árboles y se impulsará así el renacimiento de los bosques. |